Y aquel que tenga oídos, escuche, y aquel que tenga cerebro, que piense, muy bien.
Pero en realidad, el cerebro, está muy sobrevalorado: un pedazo de gelatina, de poco más de un kilogramo (encéfalo, con cerebelo, y todo).
Decía Descartes que la conexión entre el alma/espíritu y el cerebro material (es decir, ese, el inmundo pedazo de gelatina) se daba por medio de la glándula pineal.
Lo que Descartes no sospechaba es que, varios años luego, se haría una operación quirúrgica, la pinealectomía, en donde remueve esta glándula, y la persona "parece" que no pierde el alma ... mala suerte para Descartes.
Y así, los antiguos egipcios, cuando momificaban (recordar que Anubis era el dios momificador), quitaban al cerebro, lo aspiraban fuera.
Y el muertito, iba con Anubis, quien operaba la balanza, y si el corazón del muertito pesaba más que una pluma .... ¡zas! que se lo comía una bestia que tenían por ahí, dispuesta para la ocasión ... yam, yam
¡¡¡Malditos egipcios herejes!!!
