Respuesta a cunillo:
Indiquemos primeramente que el atribuir predicados mentales al cerebro, tales como "el cerebro pide", "el cerebro siente", etc., es incurrir en la falacia mereológica: dado que esos predicados solamente tienen sentido para el sujeto como un todo, y no tienen sentido para el cerebro. Una lectura de Eccles y Popper posiblemente sería bastante aclaratoria.
(Te creo partidario de los monistas que mencionas, y aún más, hasta de Bennett y Hacker, te creo partidario de la “falacia mereologica” que todos ellos defienden; aceptaría tu razonamiento si tales hipótesis que niegan las características del cerebro a las que tu llamas predicados, fueran concluyentes, pero estas, al igual que muchas otras hipótesis al respecto, están en debate, yo podría ser partidario de las conclusiones de Searle y de Blackmore de que cada parte del cerebro (mapa) juegan un papel en la interpretación y representación que el cerebro hace del mundo; pero como dice Ullman “los neurocientíficos utilizan el vocabulario psicológico en un sentido técnico especial”, pero en la práctica seguimos siendo “dualístas”. Pero creo que aquí no vamos a sacar a relucir todo un tratado de neurociencia; ni creo que tu correligionario toros este en este nivel; aquí lo que hablamos es de “FE RAZONADA” y con el texto de la Primera Epístola de Pedro que antes mencioné, ¿Qué es primero: la fe o la razón? ¿Aún seguimos hablando de una fe natural o de una fe razonada?; hablando en términos dualista de los que menciona Ullman, ¿utilizamos el cerebro para dar razón a nuestra fe?)
Por otro lado, si bien la ciencia y la Biblia pueden llegar a tener algún punto de contacto (por ejemplo, en la arqueología podría verse con más facilidad), es claro que la ciencia no está supeditada a la Biblia, sino que tiene su método muy claramente definido.
(Tu percepción es compartida, en este caso creo que debieras dirigirla a quienes han querido imponer a sus prosélitos, datos históricos, arqueológicos y geográficos, fuera de toda realidad o estado actual de la investigación)
De este modo, no tiene sentido alguno decir que la ciencia va a explicar el Diluvio; en todo caso, los que así lo deseen, podrán argumentar que cierto cuerpo de evidencias científicas de, por ejemplo, elevación del nivel de los mares, se corresponde con lo decrito bíblicamente.
(Partiendo de la definición de “Diluvio”, si la Biblia y casi todas las Religiones y Culturas de los tiempos del Antiguo Testamento, hablan de la existencia de un diluvio, yo puedo poner en tela de investigación: el alcance territorial de tal acontecimiento, la cultura de quienes nos lo presentan , cuál era su concepto de tal calificativo y el mensaje religioso que se quiso dar con el, para eso voy a utilizar el cerebro, la respuesta la va a dar quien su po hacer uso de el, pero de entrada descartar la razón de la fe, solamente lo puede hacer quien no ha utilizado tal procedimiento y que se está comiendo todo lo que le han platicado)
Como sabemos, existen profundas discrepancias entre algunas cosas que se deducen de la Biblia y lo que la corriente científica mayoritaria acepta. Tal es el caso de la edad de la Tierra, que la ciencia señala como de miles de millones de años.
Con honorables excepciones, tales como el Dr. Eccles, la ciencia tiende a ser mayoritariamente atea y materialista en su discurso. Hay que ser cautos entonces con la ilusión de que ciencia y Biblia tienen buena afinidad.
(Las discrepancias se presentan entre las agrupaciones fundamentalistas y restauracioncistas que se cierran a el avance de la Ciencia creyéndola producto del Demonio, para mi no existe tal discrepancia, yo creo en la Biblia como base de mi fe en la existencia de Un Dios Unico, un Dios creador de todo lo que existe, el cómo y el cuándo, se lo dejo a los científicos, para eso nos dio Dios la capacidad de investigación, que si son millones de años los que lleva la Tierra de existir, no lo dudo, lo esencial es que Dios la creo, ¿pero los relatos de los acontecimientos narrados en los primeros once capítulos de Génesis? Son relatos para dar base a mi Credo. Nada mas)
La Eucaristía y la Virgen son las dos columnas que han de sostener nuestras vidas. San Juan Bosco.
La Santísima TRINIDAD, es una VERDAD BIBLICA