Pero como eso no lo podemos evitar, al menos respetemos en la casa de cada uno la elección que haga cada uno de cómo llegar al matrimonio.
Si uno es religiosos y le gusta eso....pues adelante, si uno es célibe....pues vale tambièn, si uno se ha acostado hasta con le lucero del alba....vale...y si uno es tradicional y le gusta hacerlo como lo hacía su abuelo...¿Quienes somos nosotros para decirle lo que tiene que hacer o dejar de hacer en su cama?
¿NO?
un saludo.





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