Apoc. Cap III ver. 15. Conozco bien tus obras, que ni eres
frío, ni
caliente: ¡ojalá fueras frío o caliente!
El señor Jesucristo conocería todas nuestras acciones y obras por encontrarse unido a la conciencia universal del Espíritu Santo, Quien todo lo penetra y registra. Y por esta razón, él también podría escudriñar, a todos y a todo. Y por ello,
él sabría que en la humanidad existen muchas tendencias, para no esforzarse por las cosas divinas. Pues no solería existir un
gran fervor para ello (caliente),
ni estudios de negación (frío).
Pues si así fuera, buscando, por
negación o por
fervor,
el hombre encontraría con mayor facilidad la verdad.
Pero no es así, el hombre cae en la trampa de la
vida material, y de la
vida rutinaria inducida por las entidades psíquicas, hacia la abulia, ante el
desconocimiento y
falta de fe; e inclusive, del vicio.
Y por ello, nacería y moriría, sin avanzar mucho en lo espiritual, como pudiera esperarse. Saludos

