Exacto, somos animales racionales capaces de discernir entre el bien y el mal, pero que actuamos casi siempre en función de nuestro instinto de conservación.
No puede existir un bien o un mal en un mudo diseñado por azar. El instinto de conservación es el fruto de muchos intentos de error-acierto. Si nos negamos a seguir el camino marcado por la evolución vamos a la extinción.