Yo al menos, no le echo la culpa a Dios de nada. Si el ser humano es cruel, es porque quiere serlo. Por otro lado, moralizar la naturaleza es una simpleza, es querer llevar la dicotomía creyente-ateo a planos absurdos.
Yo al menos, no le echo la culpa a Dios de nada. Si el ser humano es cruel, es porque quiere serlo. Por otro lado, moralizar la naturaleza es una simpleza, es querer llevar la dicotomía creyente-ateo a planos absurdos.
Mi pena es sencilla y nada misteriosa y, como tu alegría, por cualquier cosa estalla.