Institno de conservación, sobrevivencia, perpetuación de la vida o especie... a eso me refiero cuando hablo de no moralizar a la naturaleza. Esto, claro está, bajo el entendido de que el hombre, como parte de la naturaleza, sí está moralizado. Nadie, por más ateo que sea, queda fuera de la moral, si no aplica alguna moral preestablecida, como la cristiana por ejemplo, entonces sucede, como dice Rusko, que se la inventa, no tal vez en términos de bien y mal pero sí en término de instinto de conservación, sobrevivencia, perpetuación, etcétera, lo que no significa que se va a suicidar ante el primer desaire pues de ser así no me estarían leyendo pues al haberse ido Chávez, me hubiera ido yo con él , es broma.

Luego, hay un punto, o varios, que me llaman la atención pues son altamente cuestionados. El hecho de erigirse una moral propia, no convierte al ateo en un débil de mente que se vuela la tapa ante el primer desaire, tampoco significa que el ateo por no creer en dios va a terminar creyendo en lo primero que vea, pensar de esa forma es una crueldad, eso sí es una crueldad, no hay que confundir "otra moral" con "inmoralidad" o "amoralidad". El ateo, a diferencia de los creyentes, no tiene como prioridad en su mente a dios, sino otra cosa, ¿qué otra cosa? no cualquiera sino a él mismo, él pasa a ser el centro de su universo y aquí paradójicamente muchos dirán: "el ateo no cree en dios pero cree en sí mismo con lo cual sustituye a dios por si mismo, se endiosa". Paradójico porque el que no cree en dios no puede, ni debe, endiosar-(se) nada, simplemente para él dios no existe ni en su alma ni en su ser ni en su corazón ni en el universo, lo palpable es su ser y su existencia: es y existe.

El hecho de que un hombre no se cuestione quién lo "implantó" (para usar el concepto de Zubiri) en su existencia, o en su defecto que no lo dé por un hecho, no lo convierte en un ser cruel.