Para soberbi@s, los que aseguran saber la mente de Dios y decir que, por blasfemia, un@ se condena.
Todo lo anterior, me lo enseñaron mis amorosos padres, y ninguno de los 2 me consideran una persona “mala” por no creer en lo que ellos creen. Si ambos me respetan, me aman, me dan libertad de ser, he de decirte que mis padres son mucho más amorosos que tu Dios, supongo, pero eres libre de creer en el Dios que quieras. Eres libre de creer en el cielo y el infierno. En la recompensa y en el castigo.
Si no te basas en La Biblia, ¿de dónde son todos los versículos que me has estado citado últimamente? Y dentro de aquellas áreas de la ciencia que mencionas, sabes bien que hay Cristianos, creyentes, incluso, fanáticos.
No me enjuiciarías si no te sintieras culpable. Crees en el pecado. Sabes que algunas cosas que haces no están “bien” y por eso juzgas. Lo que haces es proyectarte y, no, no todos creen en lo que tú crees, y el que no lo hagan, no significa que deban ser juzgados y señalados por ti o en el nombre del Señor, en este caso, de tu Señor.
Tal vez olvidaste lo que te comenté meses atrás, pero, con gusto, y en base a tu libro, lo vuelvo a plasmar (Nuevo Testamento, -y esto va también para Rusko, si es que le interesa-):
Juan 5:22 – Porque el Padre a nadie juzga. (*)
Romanos 2:1 – Por lo cual eres inexcusable, oh ,hombre, quienquiera que seas tú que juzgas; pues en lo que juzgas a otro, te condenas a ti mismo; porque tú juzgas haces lo mismo.
Romanos 3:9 – ¿Qué, pues? ¿Somos mejores nosotros que ellos? En ninguna manera.
Romanos 6:15-17 – ¿Qué, pues? ¿Pecaremos, porque no estamos bajo la ley, sino bajo la gracia? En ninguna manera.
Mateo 7:1-5 – No juzguéis, para que no seáis juzgados.
Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, o será medido.
¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo?
¿O cómo dirás a tu hermano: Déjame sacar la paja de tu ojo, y he aquí la viga en el ojo tuyo?
¡Hipócrita! Saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja de ojo de tu hermano.
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Dime, entonces, chico, ¿seguirás juzgando a tu prójimo? ¿Quién eres tú para hacerlo, sino el hijo del hombre?, sino alguien más como él, ella o yo… ni más, ni menos.
Cada vez que miras fuera de ti y no reaccionas favorablemente ante lo que vez, te has juzgado a ti mismo como indigno. ¿Y sabes por qué no me siento mal al decirte todas estas cosas? ¿Al, según tú, “blasfemar” en contra de tu Dios?, porque no te estoy enjuiciando, en cambio tú, así es como has estado atancado a tu herman@, una y otra vez, porque viste en él/ella una sombría figura de tu mundo privado. Pero sólo te atacas a ti mismo, pues lo que atacas no está en los demás… sólo se encuentra en tu propia mente.
Dios conoce a la perfección a los demás, pero tú, tú no. Tu perfección no tiene testigos pues no compartes su testimonio de tu perfección: “Sed, pues, perfectos como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.”
“Guardaos de hacer vuestra justicia delante de los hombres, para ser vistos de ellos; de otra manera no tendréis recompensa de vuestro Padre que está en los cielos.” Mateo 6:1.
“mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.” Mateo 6:15.
El pasar en alto todos los errores de tu herman@, en ello reside tu salvación y la mía.
Así que, insisto, ¿me seguirás juzgando? ¿Seguirás anteponiendo las escrituras para atacarme, “maldecirme” o llamarme “blasfema”? Así, pues, yo también antepondré las escrituras para bendecirte/nos.
Saludos.





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