Cita Iniciado por καλλαικoι Ver Mensaje
Ocupa el lugar que le corresponde: explicar los fenómenos. Si Dios se mete en medio, es cuando chocan.



Afirmación absurda.
Hay gente con mente abierta tanto entre los ateos como en los creyentes. Y también gente de mente cerrada y dogmática en ambos grupos.
Depende de la forma de ser ateo o ser creyente.

Y los agnósticos, bueno, eso es harina de otro costal. Tienen sus subtipos, y quizás no todos con la mente abierta, hay tela que cortar ahí...
Los "milagros" bíblicos en general, están escritos por personas que los presenciaron. Del mismo modo la resurrección de Jesucristo.


Hoy suceden miles de cosas para las que la ciencia, aunque le ha buscado una explicación "racional" por muchos años, aun no puede explicar. Una cosa es decir que no existe una explicación conocida para algo que sucede ... Lo que es tonto es decir que porque no se encontró una explicación, entonces significa que no sucedió en realidad.


Los creyentes, hasta los testigos que confiamos plenamente en lo que la Biblia dice, no tenemos que tener una explicación para todo lo que creemos, sencillamente sabemos que sucedió, o que en realidad EXISTE por muchas razones. Eso no significa que tengamos que tener todos los detalles. A mí me basta que los escritores bíblicos hayan visto a Jesús resucitado para creer que resucitó. Puedo elaborar o razonar mi creencia de muchas formas diferentes; pudiera hablar, por ejemplo, del hecho de que esos discípulos y sus seguidores estuvieron dispuestos a ser asesinados en base a la esperanza de ser resucitados como aquel al que vieron resucitado ... Pero no significa que tenga que tener todos los detalles de cómo Jesucristo pudo haber sido resucitado. Ahí es donde terminamos el discurso: resucitó por el poder que tiene su Padre para hacer eso y más. Si no les gusta el hecho atestiguado por testigos presenciales, no les gustan las explicaciones elaboradas a posteriori y no les agrada la conclusión del asunto ... pues el problema no está en la realidad del milagro, sino en la actitud del que escucha sobre él.


Cada cual asume la actitud que quiera adoptar.