
Iniciado por
Roberto0
No creo que a Jesucristo le desagrade que recordemos humildemente a Juan el Bautista, porque lo único que hacemos ese día es poner un tema para recordarle, deberías meterte con aquellos que hacen hechicerías y sortilegios en las playas para celebrar cosas ateas y paganas.
Querido Roberto,
Aprecio tu intención de honrar la memoria
de Juan el Bautista, pues Jesús mismo dijo
que “entre los nacidos de mujer no se ha levantado
otro mayor que Juan el Bautista” (Mateo 11:11).
Sin embargo, debemos recordar que Jesucristo
nunca mandó celebrar un día en su honor.
Lo que sí mandó fue: “Haced esto en memoria de mí” (Lucas 22:19),
refiriéndose a la conmemoración de su muerte.
Asi que en lugar de promover fiestas que Jesus nunca
mando, debieras hablar de Lo que Jesus mando
como la conmemoración de su muerte
que solo
mencionas para protestar este mandato
y nunca li
presentas como algo que debemos recordar
en ves sales con fiestecitas inventadas
por la pluma del
papá.
La diferencia es importante:
• Recordar con humildad a Juan en nuestras
conversaciones o estudios bíblicos
es edificante.
• Instituir una fiesta religiosa en su
nombre es añadir mandamientos
que Cristo no dio, y eso puede
desviar la atención de la obediencia
directa al Hijo de Dios.
Respecto a las prácticas paganas que mencionas
(hechicerías, sortilegios en playas),
estoy de acuerdo contigo:
esas cosas son contrarias a la fe cristiana.
Pero el hecho de que existan no justifica
que nosotros añadamos celebraciones que tampoco
fueron ordenadas por Jesús. La verdadera diferencia
entre el pueblo de Dios y el mundo está en obedecer
exactamente lo que Cristo mandó,
sin añadir ni quitar (Deuteronomio 12:32).
En resumen:
• Juan merece respeto y memoria,
pero no adoración ni fiestas religiosas.
• Jesús merece obediencia absoluta,
y su mandamiento es recordar su sacrificio,
no el nacimiento o la muerte de otros siervos fieles.
• La mejor manera de honrar a Juan es imitar
su humildad: él mismo dijo
“Es necesario que él crezca, pero que yo mengüe” (Juan 3:30).
LO QUE YO ENSEÑO NO ES MIO
PERTENECE AL QUE ME ENVIO” (Juan 7:16.)