
Iniciado por
Aquiles Brinco
Juan Antonio, desde aquel exilio español, se les ha recibido en México con los brazos abiertos. Aquí los españoles de aquella época se establecieron e instalaron ciertos negocios que después se volvieron «típicos», y con los cuales fueron identificados, por lo menos en la Ciudad de México. Emprendieron panaderías, mueblerías, vinaterías, farmacias y restaurantes, y evidentemente se sintieron cómodos y muy tranquilos, pues tras la caída del fascismo franquista, pudieron haber regresado a su tierra, pero no lo hicieron, decidieron quedarse.
Yo suelo evitar ese término, «gachupines», justamente por despectivo. Malinchistas los hay en todas partes, y seguramente asimilaron tal inmigración desde una óptica racista, pero habrán sido los menos. Durante el sexenio de Cárdenas se vivió una fortísima ola de patriotismo, yo creo que desde finales del siglo XIX, incluso, se había erradicado ya ese ímpetu imperialista malinchista que hizo tanto daño a principios de siglo.
Muy buena reflexión, Juan Antonio. Coincido en dos cosas, en que en España se desconoce la cultura mexicana, y en que algunos rechazan la aportación indígena al bagaje cultural mexicano. Algunos señalan a México simplemente como un producto español, sin considerar ni en lo más mínimo sus raíces prehispánicas.
Por cierto, ¿qué tal el café poblano?