Diste en el clavo.
Precisamente los gobernantes son los que se están convirtiendo en otro obstáculo para solucionar este problema, pues empiezan a simpatizar con él y a darle alas.
Elijamos gobernantes sensatos, con conciencia moral como dices; de este modo eliminaremos un gran obstáculo y ganaremos un gran aliado de cara al problema. Pero me temo estimado lombardo, que para que esto suceda debe haber una campaña significativa, con mucha fuerza, y los indicados para inspirarla o motivarla son las iglesias por su capacidad de convocatoria sobre la gente. Solo un esfuerzo institucional, masivo y colectivo, puede generar el impacto que concientize a todo un país y que asegure ganar una presidencia. Veo pocas esperanzas en que cada quien reaccione individualmente por su cuenta, para lograr este objetivo.
ahora cuando ya tengamos de aliados a los gobiernos, las iglesias en conjunto con estos pueden adelantar programas sociales para la atención, el acompañamiento y la reorientación de los LGTB, reafirmando de una vez por todas a la sociedad, que la relación natural es entre hombre y mujer y no que un hombre busque a otro hombre para que lo monte.
Saludos





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