Hola,
No estamos preparados para la eternidad. Quizàs con una salud eterna “inquebrantable” podríamos seguir usando nuestra mente como en los primeros años en modo que esa eternidad sea soportable. Todo depende de còmo viviríamos esa eternidad y còmo la interpretaríamos.
Cuando dije rendición de cuentas quise significar el “último momento”, el momento de pagar la factura, el momento de los erutos, el momento final después de la comilona. Todos podemos ver la muerte como “algo natural” y estamos obligados a aceptarlo, pero, nadie piensa en el verano cuando cae la nieve. No puedo discutir lo que escribes porque no lo sé, pero, llegado el momento de devolver la vida, esa que nos han prestado para usarla por unos años, creo que el cagazo se olerà a cinco kilòmetros.
No puedo decir qué sentiré en el momento final. Es fácil decir que lo enfrentaré con naturalidad mientras sepa que està “lejitos”. Si un médico me dice que me queda un mes de vida, no sé como lo tomarìa. Hoy puedo hacer suposiciones, pero, por suerte, el médico aun no me lo dijo; es siempre imaginario. Cuando era joven me creìa Superman, hoy sòlo me creo Tarzàn y medio famélico. Después veremos. Los años enseñan a respetar lo “delicada” que es la vida, lo vulnerable que somos y que la vida es larga como un suspiro.
Lo que sì puedo afirmar es que un dios no me hace falta: ni para vivir ni para morir.
Un saludo cordial.
Es recìproco. Siempre leo con mucho respeto y mucha atenciòn tus aportes.
Obvio que son cosas externas las que mueven nuestras interpretaciones. Lo que quise significar es que no hay Cristo que te pueda dar la felicidad si no la sabes crear por tì mismo. Puedes gozar la felicidad con cosas simples y menos complicadas que tener que creer en seres extrasensoriales, celestiales y milagreros. Basta querer ser feliz y es suficiente. Si uno està enfermo de infelicidad, se toman unas pastilla y basta.
Esperar que la felicidad, el amor, la pasión, etc. la entregue un ser externo, como por arte de magia, es infantilismo y es no saber que es la felicidad. Esa no es una escusa para considerar necesario creer en un dios. No es necesario.
Con Charpe hemos debatido mucho al respecto y siempre respeté mucho su capacidad de interpretación. Lo considero un amigo porque es de esas personas que llama la atención con su lucidez. Màs de una vez usaba la dialéctica con él poniéndome como “abogado del diablo”; pero eran màs las veces que coincidìa que aquellas en las que no estábamos de acuerdo. Se siente la ausencia de una persona de su nivel. Se extraña.
Zampabol es de esos que pueden creer en las hadas, brujas, cenicientas, Oz, Shrenk, dragones, etc. Es el ejemplo del “credulòn” que no pone jamàs un argumento razonado antagónico para preguntarse si “puede ser que no existan”. No duda; acepta lo que el exterior le dice sin filtrar mayormente. Y si le dicen que existe una "autoridad", la esposa sin miramientos.
La interpretación de Dios ya cambiò. Cambiarà aun màs gracias a internet que permite la comunicación entre culturas diferentes y a veces diametralmente opuestas. Esto abre la mente y obliga a una "interpretaciòn" que antes no existìa en este modo popular sino reservado a estudiosos.
Saludos.
Serà promesa de Jesùs, pero tù pones de lo tuyo para creértelo. No es culpa sòlo del chancho si no también de quien le da de comer.
Otro abrazo.





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