
Iniciado por
Zampabol
Creo saber quién ganaría. Los creyentes mueren con una sonrisa en los labios y la esperanza de una vida mejor y los ateos con mueca de terrorífica soledad ante el punto final de una vida que saben baldía.
Ser creyente y confiar más o menos en la Iglesia depende de las experiencias de cada uno. Es como el que ama el baile pero no creen en determinada sala de fiestas o discoteca porque un día tuvo una mala experiencia. "Depende quien te enseñó, así amaras las cosas" Es como si tienes un magnífico profesor que te hace amar las matemáticas o uno muy malo que te hace odiarlas.
Se puede amar el amor y odiar a los hombres porque uno te hizo daño. El amor siempre es el mismo, pero hombres hay muchos.
Doble de besos SIEMPRE de los que me mandes. ¡El placer es todo mío!
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Esa frase me llama la atención. Antes de decir porqué me llama la atención, he de decir que no siempre sucede eso de que el creyente muera con una sonrisa en los labios, es más, la mayoría de las veces, no sucede así. Ruegan a Dios para que los lleve con él, pero... ¡ah! ¿qué certeza tienen de que eso suceda? Creer en Dios da esperanza de vida futura, pero no certeza. En la esperanza sigue existiendo la incertidumbre, y en la incertidumbre no existe la felicidad.
Ahora, ¿Por qué me llama la atención esa frase? Porque se me figura una sonrisa un tanto egoísta, pensar solo en él -el moribundo-, sin tomar en cuenta a sus deudos, en dejarlos en el desamparo, en sonreir sabiendo que no estará con ellos, que no podrá ayudarlos, que no podrá brindarles su calor, que los deja en este mundo donde el sufrimiento existe, donde las penas y el dolor pueden aparecer en cualquier momento, en olvidarse de ellos sin saber si los volverá a ver después. Yo no podría ser feliz si aquellos a quienes amo no se encuentran dentro del campo del bienestar, la paz y la felicidad.
"La comprensión de que la vida es absurda no puede ser un fin, sino un comienzo".
Albert Camus