Es que justamente no tiene nada que ver la memoria con el culo.
Qué tiene que ver la felicidad con Dios o con las religiones? Sòlo una mente limitada puede pensar que la felicidad depende de factores externos a uno y que esté graduada segùn las creencias populares.
Yo no necesito creer en un dios para ser feliz. Soy feliz por la exagerada cantidad de cosas que la vida me otorgò y, entre ellas, en especial modo, mi mente que tiene una manera de pensar tal que no necesita de Dios para ser feliz. Mucho menos para ser bueno, altruista, misericordioso, etc. Si uno nace fallado necesita algo que le dé un estìmulo para o una coartada por ser lo que es.
Son muchos los que van tanteando en las tinieblas y creen ver una luz en un dios y en este la fuente de felicidad; pero son ojos miopes: semimuertos. Los que tenemos la vista buena no necesitamos de iluminaciones celestiales; basta un buen libro o navegar en Internet y la luz aparece.
Es comùn que quien busca la felicidad en un dios es porque no sabe qué es la felicidad y, ademàs, no es capaz de conseguirla con sus propias fuerzas: buscan muletas por todas partes por su incapacidad de trotar.





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