Cita Iniciado por Zampabol Ver Mensaje
Es muy fácil responder a tu pregunta Nietzchano. Si supiéramos las razones que tiene Dios para hacer las cosas como las hace entonces los dioses seríamos nosotros y este debate no tendría sentido. Conocer la mente de Dios y sus razonamientos, si los hubiere, no está a nuestro alcance. Quien tenga fe sabrá lo que de él espera su dios, y el que no la tenga pensará que sus propias ideas son las buenas para comportarse.

El problema de ser uno mismo el que dicta las leyes del comportamiento, es que nos encontraríamos con miles de millones de leyes distintas con intereses confrontados. O sea, si no existe una ley divina que me imponga un método de conducta y un castigo o recompensa en caso de incumplirla, podría eliminarte sin ningún tipo de cargo de conciencia (eso ya se ha dado en la humanidad en regímenes ateos) puesto que para mí mis intereses están por encima de los tuyos y tu vida para mí no tendría el más mínimo interés. Es más, serías un competidor por los recursos lo cual nos convierte en enemigos.

Es necesaria, y por eso supongo que existe, una LEY SUPERIOR al las leyes humanas que minimicen la tendencia a hacer el mal (el egoísmo) por parte del hombre. Ya he dicho que cuando el hombre prescinde de Dios, prescinde de la necesidad de mantener con vida a sus iguales.
Eso de que no sabemos el porqué de los designios del Señor es difícil de aceptar Zampo. No logro comprender cómo se le tiene fe ciega a algo que, no sólo no se puede explicar, sino que además, en este caso del juicio final versus la omniscencia de Dios, presenta inconsistencias. Es algo que no puedo aceptar. Y eso dejando el ateísmo de lado. Ya como ateo te puedo decir mil cosas que ya sabes y por lo tanto si ya las sabes ¿Para qué las voy a repetir burdamente? Por otro lado, eso de los regímenes ateos es más arena del mismo costal, todos los regímenes, ateos o no, tienen sus víctimas y sus vencedores. Es natural que los intereses de unos vayan en contra de los intereses de otros y si en esa partida de intereses entra en juego tu vida ¿Adivina qué? Te vuelves egoista, porque al final me importa mi vida, te importa tu vida, nos importan nuestras vidas por encima de las de los demás. Una pregunta fácil: ¿Quién prefieres que se muera, tú o tu mamá?