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Bueno, sobre este interesante ping pong sobre cinco o cuatro o tres, solo diré que es una curiosidad histórica, que en todo caso lo que refleja es en realidad, la ausencia de poder. No es nuevo, por otra parte, en Argentina. En 1820, aún sin autoridad central y en los albores de definir país y nación, la provincia de Bs.As. sufrió lo que se conoce como "dia de los tres gobernadores", también la ausencia de poder. Lo que me regresa a lo que decía hace un par de días, sobre la incapacidad de los sectores dominantes para definir un proyecto nacional. Histórico.
Tan grave, o seguramente más grave que eso, es la sistemática interrupción violenta y no de los gobiernos legítimos o relativamente legítimos a lo largo de la historia del país.
Soco hace una interesante acotación sobre las diferencias de posibilidades entre épocas de Argentina con respecto a Europa, aunque creo que comete un error al identificar "sociedad" con "estado". Seguramente diferiremos en esto, pero el Estado no es la sociedad encarnada, sino la representación del segmento social que en determinado momento de desarrollo lo ocupa, con la aquiescencia mayor o menor del resto. Y se dota de tales o cuales políticas para contener dentro a los "aquiescentes". Pero es materia para otro tema.
Volviendo. La incapacidad de los sectores dominantes en Argentina, llueven. La instauración de la democracia política -y relativa, las mujeres solo podrán votar con Perón- a principios de siglo, no la pueden deglutir, y necesitan "copar" a medias el radicalismo para sacar de la manga un proyecto "contenedor" de las clases medias, que dará pie al surgimiento de una burguesía industrial que también les será contraria, y con ella, el desarrollo de una clase trabajadora que encontrará en el peronismo una identidad que la "izquierda" tradicional fue inhábil para entender, porque nunca entendió el hilo conductor de la historia nacional. Con muy semejantes argumentos, los sectores dominantes y la izquierda tradicional, enfrentaron al peronismo.
El peronismo como proyecto político, económico y social, nunca sobrepasó de un tibio intento de capitalismo relativamente independiente. Pero contenía en su seno a un movimiento social inaceptable para los sectores dominantes que luego de la II Guerra se alineaban con el nuevo amo del mundo. Y como movimiento, se transformaba en lo que John William Cooke -delegado de Perón luego de su caída-, llamó "el hecho maldito del país burgués".
Una buena parte del aparato político y sindical del peronismo será "cooptada", pero nadie podrá incorporar al movimiento social que, ausente de referencias o quebrándose en su conciencia muchas de ellas, buscará nuevas formas de expresión. Desde nuevas experiencias de la izquierda, muchas de ellas sin comprender todavía ese fenómeno pero al menos más permeables, a sectores del propio peronismo que comienzan a observar nuevas formas políticas y sociales de expresión, entre las que el cristianismo pesa mucho.
Que sería, mas o menos, el momento en que transcurren los últimos veinticinco años del siglo XX, luego de la ruptura violenta de los intentos de reorganización del movimiento social, del tejido social argentino, y sobre su base, los "ensayos" económicos que hoy se pueden ver en el mundo. Argentina, y de algún modo el resto de América, fueron el terreno de pruebas.
Y seguramente me extiendo demasiado, pero sin entender el peronismo, que es no entender la historia anterior del movimiento social argentino, aún desde los "tres gobernadores", es muy difícil entender los fracasos y, naturalmente, los sueños postergados. Porque... ¿porque son postergados? A eso apuntan estos apuntes, espero no desviar demasiado. Si no lo hago, volveré por aquí.
Chau
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