La historia de la hija de Jefté es una historia terriblemente cruel, y algunas iglesias han pretendido suavizarla.

Creo que la historia de la hija de Jefté es bastante clara. Todos sabemos lo que es holocausto en la Biblia.

Lo que no se entiende es que Jefté ofreciera a Jehová una persona en holocausto, y Jehová le diera la victoria. Jehová sí sabía de antemano quién iba a salir por la puerta.


“Y Jefté hizo un voto a Yahveh: «Si entregas en mis manos a los ammonitas,
31 el primero que salga de las puertas de mi casa a mi encuentro cuando vuelva victorioso de los ammonitas, será para Yahveh y lo ofreceré en holocausto.»”
(Jueces 11:30-31 - Biblia de Jerusalén)

“Al verla, rasgó sus vestiduras y gritó: «¡Ay, hija mía! ¡Me has destrozado! ¿Habías de ser tú la causa de mi desgracia? Abrí la boca ante Yahveh y no puedo volverme atrás.»”
((Jueces 11:35 - Biblia de Jerusalén).

Un hombre duro y aguerrido como Jefté, y con la euforia de haber salido vencedor de la batalla, no se hubiera lamentado de esta forma si el destino de su hija fuera el ser sacerdotisa en algún templo (Lo de sacerdotisa, lo dicen los que quieren endulzar la historia).

Las lamentaciones de Jefté marcan el destino de la hija.

Posiblemente fue una jugarreta de Jehová. Vaya usted a saber.

“de año en año las hijas de Israel van a lamentarse cuatro días al año por la hija de Jefté el galaadita.”
(Jueces 11:40 - Biblia de Jerusalén).

También creyeron lo peor las hijas de Israel.