…Continuación.

En el post anterior quedamos en la siguiente escena:
Tumba de Jesús; María Magdalena y la otra María frente a la tumba; gran piedra removida por el ángel; ángel sentado encima de la piedra, con aspecto como un relámpago, y vestidura blanca como la nieve; y la guardia tirada por los suelos “como muertos”.

¿Qué hacía allí la guardia, según Mateo, ya que los otros tres evangelistas no lo comentan? Transcribo lo que narra Mateo sobre este asunto.

“Al día siguiente, que es el día después de la preparación, se reunieron ante Pilato los principales sacerdotes y los fariseos, 63 y le dijeron: «Señor, nos acordamos que cuando aquel engañador aún vivía, dijo: “Después de tres días resucitaré”. 64 Por eso, ordene usted que el sepulcro quede asegurado hasta el tercer día, no sea que vengan Sus discípulos, se lo roben, y digan al pueblo: “Él ha resucitado de entre los muertos”; y el último engaño será peor que el primero».

65 Pilato les dijo: «Una guardia tienen; vayan, asegúrenlo como ustedes saben». 66 Y fueron y aseguraron el sepulcro; y además de poner la guardia, sellaron la piedra”. (Mateo 27:62-66) NBLA).

Analicemos el pasaje:

Día de la semana: sábado.
Lugar de reunión: Palacio de Pilato
Reunidos: Principales sacerdotes y fariseos ante Pilato.
Motivo de la reunión: Posible resurrección del crucificado.

Para ser un sábado, y estar prohibido por la Ley de Jehová, parece que hubo excesiva actividad.

Los principales sacerdotes y fariseos piden al Prefecto romano que les resuelva un problema de índole religiosa.

Para tratarse de un reo muerto el día anterior, hablan de él como si hubiera existido hace años.

Si es cierto lo que dicen los evangelios de los esfuerzos que hizo Pilato para no condenar a Jesús ¿Cómo permitió que siguieran
tocándole los hu….? Aquí sí procedía el lavado de manos.

Jesús había sido entregado a un particular, y estaba enterrado en una tumba particular. Nada tenía que ver Pilato en este asunto.

Resulta muy incongruente que el día después de morir Jesús, sus enemigos recuerden sus palabras de resurrección, cuando es evidente que todos sus seguidores las habían olvidado.

En todo caso, Pilatos pudo decirles: Pongan ustedes sus propios guardias; esos que acompañaron a mi cohorte cuando le arrestaron. !Y váyanse a la mi….!

Mateo pretende que nos creamos que el Prefecto se avino a los deseos de los sacerdotes, continuando con la imagen que los evangelistas intentan darnos de Pilato: un títere en manos de los sacerdotes.

De los Prefectos romanos tenemos bastantes datos que nos da la Historia, sin tener que recurrir a los evangelios.

Tan absurda resulta esta historia como la degollación de los niños inocentes.