Jesús dijo: “Serán testigos de mí
hasta la parte más distante de la tierra” (Hechos 1:8).
Además, él profetizó que, antes de que llegue
el fin de este sistema mundial,
“estas buenas nuevas del reino se predicarán
en toda la tierra habitada” (Mateo 24:14).
Con esto en mente, los primeros cristianos
no se limitaron a hablar con sus conocidos
o con quienes no profesaban una religión.
Más bien, llevaron el mensaje a cuantos pudieron
(Colosenses 1:23; 1 Timoteo 2:3, 4).
Del mismo modo, los testigos de Jehová procuran no pasar por alto a nadie.
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LO QUE YO ENSEÑO NO ES MIO
PERTENECE AL QUE ME ENVIO” (Juan 7:16.)