Deleuze es el antídoto anti mesiánico, la humanidad puede sanar su espiritualidad eliminando su hipocresía.

Hay tres ámbitos paradigmáticos en los que funciona la síntesis disyuntiva: el temporal constitutivo de la subjetividad, el biológico constitutivo de la materia de los seres, y el lingüístico que conforma la base de nuestro conocimiento consciente y todos ellos, expresan la sustancia de Dios como proceso inmanente del diferenciarse de la diferencia. Así pues, tal y como afirmarán más tarde Deleuze y Guattari, «a la pregunta ¿cree usted en Dios?, responderemos seguro, pero sólo como señor del silogismo disyuntivo, como principio a priori de este silogismo […] sólo es divino el carácter de una energía de disyunción» [Deleuze - Guattari 1985: 21]. Y esta misma síntesis disyuntiva será caracterizada en Mil Mesetas como la doble pinza o la doble articulación constitutiva del devenir divino. Una doble articulación que en un único movimiento de síntesis diferenciaría el ámbito virtual-molecular, por una parte, y el actual-molar, por otra, de modo que en cada ámbito el significado de los conceptos de forma y sustancia varía.

La primera articulación seleccionaría o extraería, de los flujos-partículas inestables, unidades moleculares o cuasi moleculares metaestables (sustancias) a las que impondría un orden estadístico de uniones y sucesiones (formas). La segunda articulación sería la encargada de crear estructuras estables, compactas y funcionales (formas), y constituiría los compuestos molares en lo que esas estructuras se actualizan al mismo tiempo (sustancias) [Deleuze y Guattari 2004: 48].