Faltó el músico, así que mientras esperamos al poeta les traigo un riff particular:
Cuando trabajo con espíritus benignos y malignos me doy cuenta que eso de maligno y benigno es pura palabrería desechable. Poder establecer una relación cercana con los espíritus te ofrece la oportunidad de entender la armonía en esas tensiones cuyas notas se podrían entender cuando no ellas logran entretener.
Cuando un espíritu golpea está enojado, por eso hay que entender que lo aqueja para poder domarlo, si está triste es más simple, pues escuchándolo puedes hablarle y darle así alegría. Cuando se doma un espíritu enojado, se debe recurrir más a la escucha que al habla, pues necesita canalizar su energía más que apretarla con más energía y encima de otro. El mal y el bien no son absolutos, son siempre en relación a algo, y es tocando las cuerdas de la relación que se puede afinar notas que armonicen a favor de cumplir deseos potentes.