Cita Iniciado por Ulsr Ver Mensaje
El hombre siempre ha sido alimentado por la divina providencia en Dios Padre.

Desde la humanidad más primitiva representada por Adán y Eva, y mucho más atrás siempre estuvo asistida por la jerarquía celestial.

Nuestro Padre celestial nos ha proveído del pan, vino, agua, carne, vegetales, cereales y demás.

Y nos ha inducido sabiamente el aprendizaje espiritual, que es primordial en nuestra evolución espiritual. Mucho antes que nacieran las religiones.

Jesucristo siendo un GRAN ser espiritual, nos dice que tomemos de su carne ESPIRITUAL Y DE SU SANGRE espiritual.

Nunca dijo que tomemos obleas sin vino para tenerlo presente a él. Esto es idolatría pura materialista.

La evolución espiritual es lo más importante, y ello se logra solo con el tiempo.

Esta generación está destinada a ser ángeles del cielo. Ángeles que son seres espirituales, no carnales.

El cuerpo solo es un capullo en el cual desarrollamos nuestras capacidades espirituales para llegar a ser un verdadero ser espiritual como los ángeles de Dios, como Jesucristo.

Pero los hombres inventan cada cosa, con el único fin de atraer a las personas a su redil y esquilmarlos, La serpiente siempre atenta a atacar el talón de nuestra comprensión.:001_smile::001_smile::001_smile:

Los vegetales alimento para el cuerpo que se corrompe pronto y deja de existir. Cristo Pan Vivo, alimento espiritual para el alma.

Las palabras de Dios son tan poderosas que sus órdenes se cumplen.*
Cuando dice, "que se haga la luz" en la creación, la luz aparece de repente.*
Con sólo decirlo, el sol, la luna y las estrellas comienzan a existir.*

El poder de esas palabras divinas también está en Jesús.*
Cuando Jesús dijo a un hombre paralítico "Levántate, toma tu camilla y camina", el hombre se curó de inmediato y comenzó a caminar (Jn 5, 8-9).*

Cuando Jesús le dijo a Lázaro que saliera de la tumba, Lázaro salió resucitado de entre los muertos (Jn 11, 43-44).*
Y cuando le dijo a una persona "tus pecados te son perdonados" (Mt 9, 2), le han sido perdonados de verdad.

Del mismo modo, Jesús tomó el pan y dijo "Este es mi cuerpo" y tomó el vino y dijo "Esta es mi sangre".* Estas palabras sagradas provocan lo que dice.*

Los católicos creemos que las mismas palabras divina en Cristo que tuvieron el poder de sanar, de resucitar a los muertos y de perdonar los pecados, pueden transformar el pan y el vino en su cuerpo y su sangre.

No es un invento, . . . es que eres otro incrédulo, nada más.