Es pacífica dependiendo del lector. Si el lector se auto incluye en los definidos como ateos militantes, evidentemente notará cómo le salen sarpullidos y otras ulceraciones en la piel por haber sido descubierto. Si la persona que lo lee es una persona que no cree en Dios pero que respeta todo tipo de creencias que no vulneren las leyes y respeten a los demás, dudo que se den por aludidos y como mucho sonreirán al ver que he captado la esencia del radical ateo militante cien por cien marxista...
¿No te parece?
