En la “FÁBULA DEL LOBO Y EL CORDERO” de Fedro (Lupus et Agnus). A continuación el sabio ejemplo que nos descubre algunos argumentos empleados por el que desea engañar y mentir:


Acosados por la sed llegaron a cierto arroyo un lobo y un cordero. Púsose a beber éste en lo más bajo de la corriente; aquél, por lo contrario, fuése a lo más alto.

«¿Por qué has enturbiado el agua mientras yo bebía? dijo el lobo, buscando así un pretexto de rifia.

-¿Estás loco? repuso el inocente cordero; si el agua corre hacia mí desde donde tú te encuentras; ¿cómo, pues, he de enturbiarla yo?»

A tal argumento hubo de callar y morderse los labios nuestro lobo. Pero reponiéndose un tanto, dijo al poco:

«Pues has de saber que hace seis meses me llenaste de injurias.

–¡ Seis meses!.... contestó el infeliz cordero; ¡pues si no tengo más que cinco!

–Bien; entonces sería tu padre...» , y arrojóse sobre su codiciada víctima y la devoró.


¡¡Lo inteligente resultaría no responder!!, dejarle que beba... y luego hacerlo tú, ya lo dice su librillo, que nos protejamos de los lobos con piel de cordero... ellos mismo avisan de su maldad...