Hola Dorogoi: si bien científicamente se los comenzó a denominar trastornos, se habla de 'entrecasa' de neurosis.
Represión, aislamiento y negación son mecanismos de defensa del yo (hay otros) que lo defienden frente a las pulsiones que tienden a emerger, pero lo
'empobrecen', y en muchos casos le generan distintos trastornos. Neurotizan.
El ser humano puede derivar la energía libidinosa o pulsional hacia conductas no sexuales como sería ejercer el sacerdocio y por vocación religiosa no tener relaciones sexuales. Esto se llama sublimación, pero el problema surge porque no se puede permanentemente sublimar porque es como tapar un volcán para que no erupcione; en algún momento lo hará y surgirán los trastornos.
Hay sacerdotes que no toleran esta lucha interna y abandonan el sacerdocio.
El celibato que le impone la ICAR a la mayoría de sus sacerdotes es contranatura, y deberá volver a ser como era antes del Concilio de Trento.
Me resultó comiquísimo el comentario de Rusko de que lo que dije son "cliches anticlericales". Nada más alejado de la verdad.
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