Tenemos que cargar con nuestras propias cargas. Y hablo tanto literal como metafóricamente.
Hay un dicho que dice que todos los contadores son unos borrachos, otro que todos los médicos-mecánicos son unos estafadores, otro que reza que los zapateros odian los lunes, otro que no existe político que no sea corrupto.
Obvio que la cosa no es así. ¿Es la contaduría la que hace que el individuo se convierta en un ebrio? ¿Es la mecánica la que convierte a los mecánicos en embusteros, o la medicina a los doctores? ¿Es la zapatería la que hace odiar los lunes a los zapateros? ¿Es la política... bueno, esa sí?
Para comenzar hay que estar seguro de que todos los contadores son borrachos o que todos los mecánicos son unos pillos. Hay contadores alcohólicos, hay mecánicos ladronzuelos, hay médicos hipócritas (o lo que es lo mismo desHipocratizados) y por supuesto hay sacerdotes pederastas.
Atacar a la religión por ahí es irse por el camino fácil. Es burdo.
Hay otras muchas razones por las cuales se puede estar en contra de la religión: la "satanización" de muchas actividades propias del individuo, la negación del ser, las promesas superrealistas, la implantación de la moral, el deseo de llevarnos a todos a conocer la gloria de su Señor, las contradicciones de su Libro Sagrado y bla bla bla...
El banquero que roba ¿Es doblemente malo por robar siendo banquero? Es simplemente un ladrón con ropa bonita y con más herramientas que el "tachador" de carros.
Mi pena es sencilla y nada misteriosa y, como tu alegría, por cualquier cosa estalla.