Cita Iniciado por Socorp Ver Mensaje
Hola,
Tiempo atrás hablábamos de la justicia en privado con un amigo de acà del foro y repetiré algunos de los conceptos allì expresados.

La justicia es un concepto abstracto dado que es una interpretación de las reglas de convivencia entre seres humanos. Cambia con las épocas y las costumbres. Debemos interpretar la justicia desde diversos puntos de vista: el individual, el social, el divino...entre otros.
Precisamente es lo que yo planteaba: Tú hablas de justicia como la interpretación de las leyes, y eso para mí es legalidad, no JUSTICA. Para mí la Justicia lo es aún siendo ilegal.


Existe el concepto individual de Justicia que la interpretamos o “pretendemos” para tranquilizar nuestra conciencia, redimir nuestro ego, calmar nuestros rencores, etc. Esa es la que pretendemos por sobre todas las cosas para tener una vida feliz, aunque sea dañando a otro; es egoísta, mezquina y parcial.
Yo creo que esto de lo que tú hablas podría tener otro nombre pero no el de Justicia.
La Justicia tiene que ser universal y favorecerme tanto a mí como a ti a la hora de ser aplicada. Si hay una sola conciencia que tranquilizar deja inmediatamente de ser Justicia para convertirse en legalidad.
Precisamente las leyes se discuten y se cambian por ineficaces e injustas y esto viene a colación con la idea originaria de este hilo.
¿El lo mismo la ley que la justicia?


La Justicia social es la que se trata de lograr con las leyes. Es una simple forma administrativa de mantener el orden y la calma en la sociedad. Con ella se asegura la convivencia. Encima hoy están universalizando las leyes y ya no se limitan a un territorio o a un grupo social determinado; se habla de leyes internacionales.

Socialmente la Justicia sirve para lograr la convivencia y no para blandir el concepto de “Justo”; la Justicia no necesariamente debe coincidir con lo justo. Por ejemplo, la justicia prohíbe robar un banco pero jamàs se propone determinar si es justo, socialmente, que exista un banco.
En esta parte estoy de acuerdo. Por eso no se puede confundir lo legal con lo justo.

La Justicia Divina es la que el equilibrio natural del Universo nos tiene reservada. Cada cosa que en un determinado momento nuestra mente interpreta como una injusticia el hado se encarga de resolver con el tiempo; ya sea haciéndome olvidar, aplacando mis rencores o restableciendo un orden en las cosas.

Esta última no la atribuyo a un Ser sino a la naturaleza que juega con nuestra mente. La injusticia no es màs que una interpretación movida por sentimientos. Si yo no amara a mi madre, no me importarìa que alguien la matara; pero no es asì. Cuando un sentimiento influye en la interpretación de los hechos se puede hablar de justicia o injusticia. Para los animales eso no existe. Para muchos la Justicia y la Leyes son para saciar caprichos infantiles nacidos en mentes adultas.

La Justicia y las injusticias, por este motivo, son proporcionales a nuestra ambición, nuestra avaricia, nuestra maldad, nuestra ignorancia, etc. A veces coincide con nuestros derechos. La Ley humana lo único que hace es establecer un equilibrio forzado para la convivencia; el tema de la Justicia pasa por otro lado y la ley no la garantiza porque depende de cosas subjetivas: de cosas que cada uno cree correctas.

Saludos.
A la fuerza la Justicia Divina ha de ser la única justa de todas las formas legales que intentan impartir justicia. ¿Por qué? Pues porque aunque no la entendamos, por fuerza tiene que estar un escalón por encima de nuestro entendimiento al ser Divina. ¿Qué ocurre entonces con aquellos que no creen en un ser creador de todo y principio de todas las cosas? Pues evidentemente que se pasan la vida dando palos de ciego intentando buscar una justicia humana que no existe más allá de la conveniencia de cada uno.
Es cuando al egoísmo particular de grupos o de individuos se les cataloga como justos o legales.
Los antiguos puede que fueran más listos y humildes que nosotros. Para ellos no había leyes, para ellos existía una cosa inquebrantable que se llamaba LEY.

Y la LEY era siempre la LEY divina incuestionable.


Un saludo.