Debes obedecer sus misericordiosos mandamientos
Cuando le obedecemos, le demostramos nuestro amor.
(1 Juan 5:3) Porque el amor a Dios consiste en esto:
en que obedezcamos sus mandamientos; y sus mandamientos no son una carga,
..
Y los hombres y mujeres de buena voluntad escogen hacer lo bueno y guardar los mandamientos de Jesucristo. Pero los hijos del escogen hacer lo malo y no guardar los mandamientos de Jesucristo, como los fariseos, cuyo pecado permanecía porque decían que veían:
Juan 9:35
Oyó Jesús que le habían expulsado; y hallándole, le dijo: ¿Crees tú en el Hijo de Dios?
9:36 Respondió él y dijo: ¿Quién es, Señor-, para que crea en él?
9:37 Le dijo Jesús: Pues le has visto, y el que habla contigo, él es.
9:38 Y él dijo: Creo, Señor; y le adoró.
9:39 Dijo Jesús: Para juicio he venido yo a este mundo; para que los que no ven, vean, y los que ven, sean cegados.
9:40 Entonces algunos de los fariseos que estaban con él, al oír esto, le dijeron: ¿Acaso nosotros somos también ciegos?
9:41 Jesús les respondió: Si fuerais ciegos, no tendríais pecado; mas ahora, porque decís: Vemos, vuestro pecado permanece.
Y es que ellos no querían escuchar a Jesucristo ni aprender los mandamientos que Jesucristo enseña en el Evangelio. Y Jesucristo dijo a los fariseos que el padre de ellos era el diablo y por eso no escuchaban su palabra:
Juan 8:42
Jesús entonces les dijo: Si vuestro padre fuese Dios, ciertamente me amaríais; porque yo de Dios he salido, y he venido; pues no he venido de mí mismo, sino que él me envió.
8:43 ¿Por qué no entendéis mi lenguaje? Porque no podéis escuchar mi palabra.
8:44 Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. El ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira.
8:45 Y a mí, porque digo la verdad, no me creéis.
8:46 ¿Quién de vosotros me redarguye de pecado? Pues si digo la verdad, ¿por qué vosotros no me creéis?
8:47 El que es de Dios, las palabras de Dios oye; por esto no las oís vosotros, porque no sois de Dios.





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