Yo fui bebedor excesivo (muy excesivo).
Un día de marzo de 1992 decidí: no bebo nunca más.
Y eso fue todo. Desde entonces nunca más bebí ni una gota.
Para dejar de beber hay una sola forma de hacerlo: no beber nunca más.
Nada de dioses ni jesuses: Basta con tomar la decisión.
Y eso de la carne débil es una pamplina: nunca tomaste una decisión, solo anduviste lloriqueando, y aún lo haces.




Responder Citando