El cristianismo es una religión plagiada.
Si en los primeros siglos hubiera existido algo parecido a la convención internacional de los derechos de autor, el cristianismo no hubiese sido posible.
Arrebató a los judíos cuanto le vino en gana, argumentando que no entendían sus propios escritos sagrados. Incluso se apropia de las figuras de los Macabeos, convirtiéndoles en los primeros mártires cristianos. De juzgado de guardia.
Una religión expropia a otra y luego insulta,
combate, persigue a la religión expropiada, y esto durante dos mil años.