Decidido a hallar contradicciones
De todas formas, aún veía con escepticismo las enseñanzas de los Testigos, y deseaba comprobar matemáticamente la profecía bíblica acerca del año 1914. Tenía la esperanza de que así intimidaría a la Testigo y ayudaría a mi esposa a ver que las doctrinas que ellos enseñan están equivocadas.
A la semana siguiente, la señora regresó acompañada de un anciano de la congregación local de los testigos de Jehová, y él dirigió el estudio bíblico. Nos explicó las profecías de los
capítulos 4 y
9 del libro bíblico de Daniel tocante a la llegada de Jesús como Mesías y Rey. Mi objetivo era hallar contradicciones matemáticas en lo que decía, pero no encontré ninguna. Al contrario, me volvió a impresionar la información tan lógica que contiene la Biblia.
Hasta ese momento pensaba que la fe en Dios se basaba más en la emoción que en la razón. ¡Qué equivocado estaba! Di las gracias a los Testigos por su instructiva explicación y les dije que me gustaría estar presente todas las semanas. A partir de entonces, además de estudiar en la universidad, estudiaba las Escrituras con los Testigos en compañía de mi esposa. Además, ambos empezamos a asistir a las reuniones que estos celebraban en el Salón del Reino.
En pocos meses aprendí muchas verdades bíblicas nuevas para mí y pronto reuní los requisitos para participar con la congregación en el ministerio de casa en casa... y eso que estaba a punto de obtener mi doctorado en la universidad, lo que consumía gran parte de mi tiempo. Terminé la tesis en el verano de 1978 y nos trasladamos al estado de Alabama, donde empecé a impartir clases de Física en la Alabama A. & M. University, en Huntsville. Tan pronto llegamos nos pusimos en contacto con los Testigos y reanudamos nuestro estudio de la Biblia con un anciano y su esposa. Al cabo de unos meses, Del y yo nos bautizamos el mismo día.
Científico y ministro religioso
En mi caso, he podido compaginar mi trabajo de científico con mi actividad como testigo de Jehová. En 1983 comencé a ejercer de astrofísico en el George C. Marshall Space Flight Center de la NASA (Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio), situado también en Huntsville.
* Mi trabajo, experimental y teórico, se relacionaba con un telescopio de rayos X (conocido también como el observatorio de rayos X
Chandra y que fue puesto en órbita con éxito en 1999 por el transbordador espacial
Columbia). Me gustó mucho participar en aquel programa, el cual implicaba analizar los rayos X emitidos por diversas estrellas y galaxias a fin de entender mejor el universo material.
El trabajo me resultaba doblemente agradable, pues además de suponer un reto científico, incrementaba mi aprecio por el poder y la sabiduría del Creador. De hecho, las palabras que pronunció Jehová a través del profeta Isaías cobraron especial significado para mí. El Creador dice: “Levanten los ojos a lo alto y vean. ¿Quién ha creado estas cosas? Es Aquel que saca el ejército de ellas aun por número, todas las cuales él llama aun por nombre. Debido a la abundancia de energía dinámica, porque él también es vigoroso en poder, ninguna de ellas falta” (
Isaías 40:26). Cuanto más “levant[aba] los ojos a lo alto” para escudriñar la inmensidad, complejidad y belleza del universo, más apreciaba la obra del Diseñador inteligente que creó todo aquello y estableció las leyes que lo mantienen.
Durante aquel tiempo estuve atareado publicando en revistas científicas información nueva basada en mis investigaciones en el campo de la astrofísica de rayos X. Pero también me mantuve activo en la congregación cristiana. Servía de anciano y dedicaba unas veinte horas al mes a la predicación pública. Mi esposa emprendió la obra de educación bíblica a tiempo completo.
Después de trabajar unos cuatro años en la NASA, sentí la imperante necesidad de dedicar más tiempo a ayudar al prójimo a aprender las maravillosas verdades que se encuentran en la Biblia. Pero ¿cómo lo lograría? Tras hablar del asunto con mi esposa y exponérselo a Jehová en oración, me di cuenta de que tenía que tomar importantes decisiones.
Decisiones trascendentales
Abordé a mi supervisor inmediato de la NASA y le dije que quería trabajar solo cuatro días a la semana en lugar de cinco, y que, por supuesto, aceptaría una reducción de sueldo. Le expliqué también que la razón era que deseaba dedicar tres días a la semana a mi ministerio cristiano. Él estuvo de acuerdo, aunque nunca se había hecho tal concesión a los científicos de la NASA. No obstante, me dijo que se lo expusiera personalmente a su supervisor. Cuando lo hice, me llevé la agradable sorpresa de que este alto cargo también aceptó mi petición. Así que en septiembre de 1987 empecé mi carrera de ministro de tiempo completo, lo que implicaba participar en la predicación de casa y casa y en otros rasgos del ministerio durante unas noventa horas al mes.
Posteriormente me llamaron de la Alabama A. & M. University, en Huntsville, para ofrecerme un puesto docente en el Departamento de Física. Les respondí que únicamente lo aceptaría si podía dedicar la mayor parte de mi tiempo al ministerio. Les aseguré, no obstante, que mis actividades cristianas no restarían calidad a mi enseñanza. Mi propuesta se aceptó, y desde entonces doy clases en la universidad y también soy ministro de tiempo completo. El nuevo horario incluso me ha permitido aprender español, gracias a lo cual mi esposa y yo servimos actualmente en una congregación de testigos de Jehová de habla española en Huntsville.