Cita Iniciado por doonga Ver Mensaje
ya se darán cuenta que tu hermano no era tan científico....
Sigue esperando ... mientras tanto te pongo parte de su historia personal:


Por qué creo en la Biblia. Un científico nuclear narra su historia
RELATADO POR ALTON WILLIAMS
EN 1978 tuvieron lugar en mi vida dos sucesos importantes. En septiembre me doctoré en física nuclear, y en diciembre fui ordenado ministro de los testigos de Jehová.
Cuando alguien se entera de que soy científico y a la vez Testigo, suele preguntarse cómo puedo conciliar los conocimientos científicos con la creencia en la Biblia. Debo reconocer que durante años yo también me preguntaba si ambos eran compatibles. Pero con el tiempo quedé absolutamente convencido de que las Escrituras están en armonía con los hechos científicos. ¿Cómo llegué a esa conclusión? Permítanme primero explicarles cómo me hice científico.
Un proyecto de diecinueve años
Nací en 1953, en Jackson (Misisipí, EE.UU.), y fui el tercero de once hermanos. Éramos una familia pobre. A menudo teníamos que mudarnos de casa porque mis padres no podían pagar el alquiler. Casi toda la comida la recibíamos gracias a un subsidio familiar que nos concedieron, y la ropa de segunda mano que llevábamos nos la daban las personas a las que mi madre les limpiaba la casa o la oficina.
Nuestros padres solían decirnos que la única manera de salir de la pobreza era recibiendo una buena educación académica. Por ello, a temprana edad me propuse obtener un título universitario. Entré en la escuela a los seis años y no dejé de estudiar durante los siguientes diecinueve años. Como me gustaban las ciencias y las matemáticas, cuando ingresé en la universidad empecé una carrera que me llevaría a ser científico.
En la universidad conocí a una joven llamada Del. Un profesor la había enviado a donde mí para que la ayudara con un curso de Fisicoquímica. Pero nuestras conversaciones pronto dejaron de limitarse a la ciencia, y nos enamoramos. El 10 de enero de 1974, durante un intervalo de dos horas entre clase y clase, nos casamos. Cuatro años después, en 1978, finalmente obtuve el doctorado.
Había conseguido lo que a mi entender era la clave del éxito. Ya era un científico, y ¡nada menos que un científico nuclear! Con mi título de doctor en Física Nuclear Teórica empezaría por fin a cosechar el fruto de mi larga formación académica. Ansiaba darme a conocer en el campo de la ciencia. Además, ahora podía escoger un puesto entre las muchas ofertas lucrativas de empresas privadas y de instituciones estatales.
No obstante, unos meses después, el 30 de diciembre de 1978, di un paso que resultó tener aún más influencia en mi vida y mi futuro que el doctorado que acababa de obtener. Ese día me bauticé en símbolo de mi dedicación a Jehová Dios y llegué a ser testigo de Jehová. ¿Qué me hizo dar ese paso?
Un libro despertó mi interés
A finales de 1977, mientras estudiaba en la Universidad de Massachusetts, en Amherst, dos Testigos llamaron a la puerta de mi apartamento. Yo había salido, pero Del estaba en casa con nuestro hijo de tres años y nuestra hija recién nacida. Mi esposa las invitó a pasar y, tras una agradable conversación, aceptó que la visitaran una vez a la semana para darle clases de la Biblia.
Cuando me lo dijo, enseguida objeté. No me importaba que se hiciera miembro de alguna religión, pero no la de los testigos de Jehová. La verdad es que sabía poco de ellos, pero tenía la idea preconcebida de que eran un grupo extraño que utilizaba la Biblia para engañar a la gente. Así que, en mi afán por liberar a mi mujer de “las garras de los Testigos”, decidí valerme de mis conocimientos científicos para desacreditar sus enseñanzas.
Un día interrumpí mi trabajo de investigación en la universidad y fui a casa con el fin de estar presente durante el estudio bíblico. Pero llegué más tarde de lo previsto, y la señora que visitaba a Del ya estaba a punto de marcharse. De todas formas, me dio un libro titulado ¿Llegó a existir el hombre por evolución, o por creación?,* y le dijo a mi esposa que a la siguiente semana analizarían una profecía bíblica que muestra la importancia del año 1914. Aquella era precisamente la oportunidad que necesitaba. Le dije a la Testigo que para la siguiente clase estaría en casa. Quería comprobar la exactitud matemática de lo que iban a analizar tocante al año 1914.
Aquella misma noche empecé a leer el libro. Debo reconocer que me impresionó. Estaba redactado con lógica y contenía muchas referencias científicas sobre el tema de la evolución. Asombrado, me di cuenta de que el relato bíblico de la creación es mucho más exacto de lo que pensaba. Terminé de leer el libro a los pocos días y tuve que admitir que la Biblia no contradice los hechos científicos conocidos sobre la vida en la Tierra.
https://wol.jw.org/es/wol/d/r4/lp-s/102004044 Léela completa ... y deja la envidia.