Los hermanos de Jesucristo van a resucitar en cuerpos espirituales, como él. Pedro les aconseja lo siguiente a los ungidos:

1 Ped. 4:1 Por lo tanto, puesto que Cristo sufrió en la carne, ustedes también ármense de la misma disposición mental; porque la persona que ha sufrido en la carne ha desistido de los pecados, 2 con el fin de vivir el resto de [su] tiempo en la carne, ya no para los deseos de los hombres, sino para la voluntad de Dios.

Pedro nos indica que los ungidos solo vivirán en la carne de manera temporal. Cuando sean resucitados ya no tendrán cuerpos de carne:

2 Ped. 1:2 Que bondad inmerecida y paz les sean aumentadas por un conocimiento exacto de Dios y de Jesús nuestro Señor, 3 por cuanto su poder divino nos ha dado libremente todas las cosas que atañen a la vida y a la devoción piadosa, mediante el conocimiento exacto de aquel que nos llamó mediante gloria y virtud. 4 Mediante estas cosas nos ha dado libremente las preciosas y grandiosísimas promesas, para que por estas ustedes lleguen a ser partícipes de la naturaleza divina, habiendo escapado de la corrupción que hay en el mundo por la lujuria.