La enseñanza del Evangelio da a entender que las Escrituras están torcidas, porque Jesús advirtió que Él no había venido a abolir la ley y los profetas y después dejó abolidos muchos mandatos del Antiguo Testamento, por ejemplo la ley del ojo por ojo y diente por diente:
Mateo 5:38
Oísteis que fue dicho: Ojo por ojo, y diente por diente.
5:39 Pero yo os digo: No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra...
Entonces los mandatos del Antiguo Testamento que Jesús, con sus enseñanzas del Evangelio, dejó abolidos, no son la ley que Dios había dado realmente, no son la ley y los profetas.
El Evangelio enseña que la ley y los profetas es ésta:
Mateo 7:12
Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque ésta es la ley y los profetas.
Entonces los mandatos escritos en el Antiguo Testamento que ordenaban a los hombres hacer daño y matar a las personas, mandatos que son contrarios a esta ley que Jesús enseñó, no eran la ley de Dios, sino una ley cambiada.
Y es que los profetas habían advertido que la ley de Dios fue cambiada por la pluma mentirosa de los escribas:
'mi pueblo no conoce el juicio del Señor. ¿Cómo decís: Nosotros somos sabios, y la ley del Señor está con nosotros? Ciertamente la ha cambiado en mentira la pluma mentirosa de los escribas'





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