Jesús dijo:

Juan 10:36 ¿me dicen ustedes a mí, a quien el Padre santificó y despachó al mundo: ‘Blasfemas’, porque dije: Soy Hijo de Dios? 37 Si no hago las obras de mi Padre, no me crean. 38 Pero si las hago, aun cuando no me crean a mí, crean las obras, a fin de que lleguen a saber y continúen sabiendo que el Padre está en unión conmigo y yo estoy en unión con el Padre”.

Jesús insiste mucho en que él solo podía hacer las cosas que hacía porque el Padre estaba con él. Eso precisamente significaba que el espíritu santo de Dios era el que le permitía realizar toda sus obras poderosas que hacía. Si Jesús como humano no hubiera recibido el espíritu santo de Dios, hubiera sido imposible que él realizara esas mismas obras, porque el espíritu de Dios era el que le daba el poder.


Juan 14:23 En respuesta, Jesús le dijo: “Si alguien me ama, observará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos nuestra morada con él. 24 El que no me ama no observa mis palabras; y la palabra que ustedes oyen no es mía, sino que pertenece al Padre que me ha enviado.