Es sencillo de entender: si Jesús tenía el espíritu santo en él, lo que es INCUESTIONABLE, no tiene sentido que si el espíritu santo fuera una persona, él tendría que ir hasta el cielo para volver a recibirlo de Jehová y poder ungir a sus discípulos con él. Solo hay que pensar un poquito, solo un poquitito, pensar un tilín, una minucia de pensamiento, solo una gotita.