21 Isaías pasa a profetizar: “En aquel día tiene que ocurrir
que Tiro tiene que ser olvidada setenta años, lo mismo que los días de un rey” (Isaías 23:15a). Una vez que los babilonios destruyan la ciudad continental, la insular será “olvidada”. En cumplimiento de la profecía, durante “los días de un rey” —el Imperio babilónico—, la ciudad insular no será una potencia económica.
Por medio de Jeremías, Jehová incluye a Tiro entre las naciones designadas para que beban el vino de Su furia, y dice:
“Estas naciones tendrán que servir al rey de Babilonia setenta años” (Jeremías 25:8-17, 22, 27).
Es verdad que la Tiro insular no está sometida a Babilonia durante setenta años completos, pues el Imperio babilónico cae en
539 a.E.C. Aparentemente,
los setenta años representan el período en que el dominio de esa potencia se encuentra en su apogeo y su dinastía de reyes se jacta de haber alzado su trono por encima de “las estrellas de Dios” (Isaías 14:13). Diversas naciones llegan a estar bajo su autoridad en distintos momentos. Pero cuando pasen setenta años, tal dominación se hará añicos. ¿Qué le sucederá a Tiro entonces?