A Dios no le hace falta dejar su posicion en los cielos para llevar los mensajes. Un ejemplo claro lo tenemos cuando hablo con Moises desde la zarza donde muchos piensan que fue Dios quien le habló directamente a Moises por unas palabras que se dice
(Éxodo 3:2-4) Entonces se le apareció el ángel de Jehová en una llama de fuego en medio de una zarza. Mientras él seguía mirando, pues, he aquí que la zarza ardía con el fuego y, no obstante, la zarza no se consumía. 3 Ante esto, Moisés dijo: “Solo voy a desviarme para inspeccionar este gran fenómeno, en cuanto a por qué no se quema la zarza”. 4 Cuando Jehová vio que él se desviaba para inspeccionar, en seguida Dios lo llamó de en medio de la zarza y dijo: “¡Moisés!, ¡Moisés!”, a lo cual él dijo: “Aquí estoy”.

Pero Lucas dejo bien claro y sin duda quien era realmente el que estaba en la zarza

(Hechos 7:35) A este Moisés, a quien repudiaron, diciendo: ‘¿Quién te nombró a ti gobernante y juez?’, a este hombre Dios lo envió como gobernante y también como libertador por mano del ángel que se le apareció en la zarza.

Las palabras del angel era palabra de Dios. Al igual que un gobernador en el extranjero cuando habla algo lo hace en el nombre del presidente al que representa y lo que dijera son palabras del presidente, no del gobernador