Es indudable que la mayoría de judíos del tiempo de Jesús y del primer siglo del cristianismo creían en una resurrección literal. Esto tenemos que reconocerlo testigos de Jehová, baha'is y todos, porque es un hecho histórico presente en numerosos documentos de esas épocas.

Ahora bien, es evidente a lo largo de las Escrituras, y de la historia de las religiones en general, que los Mensajeros de Dios usan como ejemplo o punto de partida mitos que son populares entre su audiencia.

Por ejemplo, Jesús usó el mito del infierno en llamas y del seno de Abraham en la parábola del rico y Lázaro para illustrar su punto.

Los escritores de la Torah usaron, para ilustrar su punto, los mitos mesopotámicos de la creación y el diluvio, que después es retomado hasta cierto punto por Jesús y Pablo.

En el Nuevo Testamento se usa el mito de la resurrección corporal, que proviene a su vez del mito de la "muerte" y "renacimiento" cíclico de Dios en la naturaleza, para explicar la verdad de la resurrección espiritual (del entendimiento, del corazón).

Hay muchos mitos, metáforas o modelos mentales que nos sirven para comprender las cosas de Dios. Una de las metáforas más comunes, por ejemplo, es referirse a Dios ya sea como un Rey Guerrero, Celoso y Vengador, o como un Padre Amoroso. (Literalmente Dios no es ni un Rey ni un Padre: lo es de manera simbólica).

Lo importante de reconocer el papel y limitaciones de las metáforas es que nos ayuda a ser tolerantes con quienes usan metáforas diferentes a nosotros, y humildes para reconocer que la Esencia de Dios, del alma humana y de otras verdades espirituales está más allá de nuestro alcance.

A medida que la civilización humana madura, muchas metáforas se van introduciendo o retomando para explicar mejor ciertas cosas y otras se hacen obsoletas.

Los baha'i creemos que el Bab, precursor de Baháulláh, estableció de una vez por todas el significado espiritual de las metáforas "cielo", "infierno", "resurrección" (metáforas que en buena medida había introducido no Moisés, sino Zoroastro, y que habían pasado al judaísmo en etapas muy posteriores, quizá durante el exilio en Babilonia y Asiria).

Sabemos que el "infierno" o "muerte espiritual" un estado de desconexión de Dios,"cielo", "paraíso" o "vida eterna" es un estado mental de conexión con Dios, y "resurrección" (o "nuevo nacimiento") el paso del primer estado al segundo.