El problema está en que algunas personas se ven en la necesidad de mentir para no reconocer que no pueden creer ciertas cosas.
Ese tipo de mentiras no están dirigidas solamente al oyente, le sirven al que las profiere para tapar sus propias dudas.
El creyente necesita convencerse a sí mismo de lo que quiere creer.
El autoconvencimiento juega un rol fundamental en las religiones, por eso existe el Credo , para que la persona repita una y otra vez creo en Dios...creo en Jesús...creo en el espíritu santo... creo en la Iglesia...creo, creo, creo...
De tanto repetir y repetir, la creencia queda grabada en el cerebro como una especie de quiste imposible de extirpar.
Esa es la escencia y la razón de ser de las oraciones en todas las religiones... el autoconvencimiento, para reforzar permanentemente lo que les ha sido inculcado desde niños, cuando era más fácil creer.
"Es más fácil engañar a la gente que hacerle ver que ha sido engañada" Mark Twain