Creo que tiene razón al decir que ciertos mandamientos del Antiguo Testamento sólo eran preceptos de hombres, pero esto, a su vez, levanta otra importante cuestión: ¿Cómo se compagina el que tales mandamientos solo eran preceptos de hombres, con aquel texto bíblico según el cual toda palabra de la Biblia es inspirada por Dios?