Jesucristo mandó predicar solamente el Evangelio por todos los pueblos, pero los poderosos dictadores de los pueblos no querían hacer lo que manda el Evangelio, pues el Evangelio manda: "NO MATARÁS" y a los ricos les manda que si quieren entrar en la vida deben guardar los mandamientos del Evangelio. Y también les manda que repartan todos sus bienes entre los pobres...

Los ricos poderosos de las naciones, especialmente los poderosos del imperio romano (emperador Constantino y sus descendientes, siglo IV), no querían ser iguales a los demás, querían tener más poder y más riquezas que los demás y querían imponer penas de muerte a los que no les obedecían... Ellos querían tener de esclavos a los humildes del pueblo y querían ser dueños de tierras y riquezas.