Además, insisto en componer como tú dices. En la civilización surgida a raiz del cristianismo, existen infinidad de expresiones religiosas a nivel popular en las cuales yo no participo. Imagino que para tí esas expresiones son también una imposición de la Iglesia al mismo nivel que el Matrimonio. Con ésto te demuestro que es absolutamente falso que la Iglesia haya impuesto nada, tan solo le ha dado la forma adecuada.

En el interior del hombre existe ese instinto natural que bien señala Carrillo de unirse a una mujer, y viceversa, y el buen Señor le dió a ese interior sentimiento forma, y le encargó a su Iglesia que lo desarrollara y lo pusiera al alcance de todos lo que lo solicitaran.

La procreación requiere de un entorno adecuado para el sano y normal desarrollo de la prole, y no existe ni existirá jamás entorno mejor que el proporcionado por una familia en la que exista la figura de un padre y la de una madre casadas por amor y responsables de sus actos. Y esto no lo cambiará nada ni nadie jamás en la historia por mucho empeño que ponga en ello.