Petra, cuando uno muere, el cuerpo experimentará la corrupción, pero el alma no muere, va a presentarse delante de su Señor a "escuchar" su sentencia final. Pero toda esta corrupción del cuerpo será temporal, "hasta el sonar de la Trompeta", entonces resucitaremos en nuestros propios cuerpos mortales y volverán a tener vida para presenciar el juicio final y la venida del Señor.
Para aquellos a quienes lanzaron sus cenizas al mar, del mar saldrán en su cuerpo mortal. Porque para Dios nada hay imposible.





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