
Iniciado por
Lombardo
Vangelis, no me considero apto para abrir un hilo con los doctores de la Iglesia. He leido a unos cuantos, pero no los he estudiado. La diferencia es muy grande. Pero te contaré algo. No hace demasiado tiempo iba yo caminando por esta vida angosta, leyendo a unos y otros santos. San Agustín, San Juan de la Cruz, Santa Teresa, San Francisco de Sales, San Bernardo, Santa Teresita de Lisieux, a San Antonio, San Francisco de Asís, a San Juan de Ávila y su glorioso Audi Filia, a Edith Stein, algo de Santo Tomás...y algunos otros...ah sí, a un gran amigo mio, San Rafel Arnaiz...les leía con avidez, con agonía tal vez, y el corazón me ardía en el pecho mientras me venían hablando por el camino y me explicaban las Escrituras...pero entonces ocurrió que el Señor partió el pan, y fue entonces cuando le reconocí. Desde entonces en cada Eucaristía el Señor se digna hacerse visible en mi presencia. Ha sido el mio un recorrido de libro, pues mientras Él me guiaba a través de sus Santos, más a Él yo me conformaba. No puedo tener sino palabras de profundísima gratitud por semejante merced que el buen Dios nos ha hecho a los católicos. A veces pienso que todo lo demás me importa un bledo.
De San Alfonso María de Ligorio he leido muy poco. Hay una capillita de Adoración Perpetua en el centro de mi ciudad, y mientras no podía parar de caminar, mis pasos me llevaban allí muchas veces. Tenían allí un libro del santo, algo sobre el Amor, y leí algunos capítulos. Él, San Alfonso, me explicaba, y allí delante, desde el altar, era Dios quien me observaba. Me encantaría, si has leido como dices mucho de ese santo, que me recomendaras algo suyo. Te lo agradecería.