Dios nos habla por medio de su Palabra en las Escrituras, pero también nos habla por medio de toda su Creación: se vale de hombres, mujeres, niños, desde quienes viven a nuestro lado, para hablarnos, Nos habla desde el viento, el sol, la noche, las estrellas, el frio, el calor, la lluvia, el mar, la naturaleza, los animales, cosas-objetos (se vale de una computadora para comunicarse contigo), nos habla también por medio de los desastres de la naturaleza, la perdida de seres queridos, . . se vale de TODO para "conversar" con nosotros.
En todas las cosas y aconteceres Él está Presente, nos está llamando al diálogo personal con Él en todas las cosas las 24 horas del día, en el silencio, en el misterio (en el silencio del Sagrario, en la Eucaristía, en la Misa), . . en la lectura de un libro está escondido en una palabra, . . pero no nos damos cuenta, ó mejor dicho, no queremos darnos cuenta, no le prestamos la debida atención, lo tenemos Presente en todo momento y no nos ponemos a meditar en ello. Muchas cosas acontecen en "nuestras narizes" y creemos que es parte de la vida, y no, es Dios que se comunica con nosotros. Todas las cosas que vemos que suceden, es una invitación al diálogo con Dios, todos los sucesos es Dios que habla y llama.
No esperes cada mañana sentir que una "poderosa mano" te de una palmadita en el hombro y te diga "Hola hijo-hija", . . . pues cuando oíste cantar a un sólo pájarillo de la mañana, ya te dijo "buenos días hijo", pues Él se vale hasta del motor de un auto ó del ladrido de un perro, ó de una mosca en la mañana, para despertarte y llamarte al diálogo con Él mientras nos arreglamos para ir al trabajo. Te has preguntado ¿Quién te quita el sueño en las noches?, ¿Por qué el frio y la calor de la noche que no te dejan dormir?, . . es Dios que llama al diálogo, y mucho más en la enfermedad, . . . es Dios que te abraza.





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