Torquemada, parece que “te ponen” esos versículos del Deuteronomio. Ay, que seguro que tienes ancestros judíos como buen inquisidor (nota para welcome, ante la cual siempre me tengo que justificar… ay que cruz…: No es antisemitismo llamar al inquisidor Torquemada que tuviera ancestros judíos… es solo un recurso narrativo que suelto por aquí basado en el Torquemada del siglo XV). Pues eso. Ya que te sabes de memoria el Deuteronomio, pero has olvidado los evangelios, tendré que recordártelos:

Cita Iniciado por Evangelio según San Juan
Capítulo 8

Jesús fue al monte de los Olivos. Al amanecer volvió al Templo, y todo el pueblo acudía a el. Entonces se sentó y comenzó a enseñarles. Los escribas y los fariseos le trajeron a una mujer que había sido sorprendida en adulterio y, poniéndola en medio de todos, dijeron a Jesús:

«Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. Moisés, en la Ley, nos ordenó apedrear a esta clase de mujeres. Y tú, ¿qué dices?».

Decían esto para ponerlo a prueba, a fin de poder acusarlo. Pero Jesús, inclinándose, comenzó a escribir en el suelo con el dedo.

Como insistían, se enderezó y les dijo: «El que no tenga pecado, que arroje la primera piedra».

E inclinándose nuevamente, siguió escribiendo en el suelo. Al oír estas palabras, todos se retiraron, uno tras otro, comenzando por los más ancianos. Jesús quedó solo con la mujer, que permanecía allí, e incorporándose, le preguntó:

«Mujer, ¿dónde están tus acusadores? ¿Alguien te ha condenado?».

Ella le respondió: «Nadie, Señor». «Yo tampoco te condeno, le dijo Jesús. Vete, no peques más en adelante».
Bueno, Torquemada, ya se que te quedaste con las ganas de apedrear a la mujer... pero no hubo collons... Otro siglo será.