
Iniciado por
etanol
Mira mira, te pego un trocito de un libro para que te rias un rato.
Sabemos cómo era ese sostén dentro del convento. De hecho, antaño eran tan generosos que toleraban que se representase la prostitución clerical incluso en las iglesias. Hasta el siglo XIX se podía admirar en ellas toda clase de escenas amorosas, sobre lienzo o en piedra: en la catedral de Estrasburgo, un monje a los pies de una beata a la que levantaba las enaguas; a la entrada de la catedral de Erfurt, un monje acostado con una esposa de Cristo; en la iglesia mayor de Nordiingen, una mujer violada por Belzebú en presencia de los más altos dignatarios espirituales; y otras parecidas. Todavía hoy, en una iglesia en Beaujolais un macho cabrío monta a una monja.
En fin, el «sostén» moral de las religiosas era verdaderamente proverbial: ¡quien trata con santas se santifica!, dijo el monje, y durmió en una noche con seis monjas. Todos pecamos, dijo la abadesa cuando se le hinchó la barriga. No quiero estar ociosa, dijo la monja cuando subía al lecho del cura. ¡No lo hago, no lo hago!, dijo el monje, que debía hacer a la monja un obispo, y le hizo una hijita. Si se quería reprochar a alguien su libertinaje, se decía: es putero como un carmelita. Los frailes, como uno de los suyos llega a escribir, se habían «convertido en un chiste (,,.) Se reían de ellos el viejo, el mozo y la mujer chismosa».
jajajajajaja