Cita Iniciado por Zampabol Ver Mensaje
Ya que el nuevo (eteanol) no contesta a nada, me atrevo a a traer aquí este ejemplo de lo que es y cómo funciona un ateo militante.

En otro post, no recuerdo dónde, me animaba el tío a que yo buscara dónde no sé qué cardenal animaba al alzamiento o al uso de las armas para matar a no sé quién. No contento con eso acabo de leer este post:




El tío no ha pegado nada, no ha aportado nada y nos manda a los que no mentimos a buscar sus mentiras...¡Como si eso fuera fácil!

¡Vuelve a pegarlas carajo, que yo he pegado miles varias veces. No vale decir que seamos los que no mentimos los que tenemos que buscar esas mentiras. Ten en cuenta que suelen ser blogs particulares de ateos, páginas de partidos radicales y esas cosas con las que nosotros no tenemos mucha relación.

Yo creo que para que nos convenzamos de nuestro error, por lo menos que no seamos nosotros los que trabajemos para que tú "argumentes" ¿NO?
Si que sirva de precedente, te pego un trocito.
Guardalo bien, no me vengas con milongas luego.

Y el obispo militar castrense, que año tras año azuzó a los católicos a ir a la muerte parti-cipando en uno de los crímenes más monstruosos de la historia universal, capaz de escribir en una carta pastoral de 1942 que: «Como soldados aguerridos seguiréis avanzando por el camino triunfal con orgullosa confianza en el Führer y comandante supremo de las fuerzas arma-das»; que en 1943 presentaba a su carne de cañón como modelo el camino hacia el sacrificio de Cristo, exigiendo «¡que lata en vuestro pecho de soldados valerosos un corazón intrépido y resuelto cuando el Führer y comandante supremo os imponga nuevos sacrificios en aras de la victoria final!... ¡que la contemplación de Cristo abra vuestras mentes, vuestros ojos y vues-tros oídos!; un hombre así fue capaz, todavía en 1944, de comparar en otra carta pastoral la lucha de los soldados hitlerianos con la pasión de Cristo y permitirse estas fiorituras retóricas: «El sacrificio fue desde siempre el adelantado de la luz y de la vida... Bajo el signo del sacri-ficio, nuestra época dará a luz nuevas y grandes empresas... A la luz de estos momentos se distinguen los hombres grandes de los mezquinos, los espíritus heroicos de los viles... Duran-te los días y semanas venideras vuestros sacerdotes castrenses, en el frente y en la guarnición, se habrán de esforzar como nunca en aparecer ante vosotros como predicadores de la doctrina de Cristo y como 'administradores de los secretos divinos'. Os habrán de ofrecer por doquier la posibilidad de elevaros siguiendo el sublime ejemplo de Cristo...». Y todavía en 1945 el suplente de Rarkowski, Werthmann, arengaba así a las tropas de Hitler: «¡Adelante, soldados cristianos, por el camino hacia la victoria!».